LA HISTORIA DE UNA IDEA REVOLUCIONARIA

La invención de las pinturas minerales KEIM, que supusieron un cambio de paradigma, fue posible gracias a la intervención de tres figuras ilustres de la época: Johann Wolfgang von Goethe, el rey Luís I de Baviera y el artesano e investigador A.W. Keim, el creador de estas pinturas. Las pinturas de silicato, que Keim patentó en 1878, están basadas en la mezcla de silicato potásico líquido con pigmentos inorgánicos en las proporciones correctas.

Como resultado se obtienen unas pinturas incomparables por su calidad, durabilidad, efecto protector y estabilidad a la luz. Todavía podemos admirar fachadas con pinturas originales del siglo XIX. Entre las más representativas se encuentran el Mesón "Weisser Adler", en la localidad suiza de Stein am Rhein, el Ayuntamiento de la localidad suiza de Schwyz (1891) y varios edificios en Oslo (1985) o Traunstein, Alemania (1891).

En la Edad Media ya se conocía el silicato potásico líquido, utilizado como ligante de las pinturas minerales KEIM, con el nombre de "Liquor Silicium". Sin embargo, no se disponía de los recursos necesarios para su fabricación y aplicación a escala comercial. Johann Wolfgang von Goethe realizó en 1768 numerosos ensayos con el silicato potásico líquido con resultados muy prometedores. En el libro 8 de su obra "Poesía y verdad", escribe: "Pero, lo que me ocupó durante mucho tiempo fue el denominado Liquor Silicium que se obtiene fundiendo sílice de cuarzo con una suficiente cantidad de álcali, resultando un vidrio transparente, que se fluidiza al aire y forma un bello líquido transparente..."

 

Pero las investigaciones de Goethe no llegaron a madurar en la práctica. Adolf Wilhelm Keim inició una intensa labor investigadora auspiciada por el rey Luis I de Baviera. Al monarca, un entusiasta del arte, le fascinaban los frescos de cal del Norte de Italia y quiso reproducirlos en los edificios del Reino de Baviera.

Sin embargo, los rigores del clima que reina al norte de los Alpes hacían que las pinturas artísticas duraran muy poco tiempo. Por esa razón encargó a los científicos bávaros el desarrollo de una pintura de aspecto similar a la cal, pero que tuviera una duración mucho mayor. La solución más convincente fue la basada en el uso de las pinturas minerales KEIM. Lo revolucionario de la invención de KEIM fue la unión íntima que se consigue de la pintura con el soporte.

La pintura mineral clásica KEIM se convirtió en la solución líder para la decoración de fachadas gracias al perfeccionamiento de las propiedades de los distintos productos y a la adaptación eficaz a los diferentes soportes. En una época marcada por acuciantes problemas medioambientales, existe una mayor demanda de pinturas respetuosas con el medio ambiente, duraderas y de una calidad extraordinaria. Para dar respuesta a esa demanda, Keim ha ampliado notablemente su gama de productos minerales. En resumen, la idea original sigue plenamente en vigor.

HITOS DE LA TECNOLOGÍA DE SILICATO

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