Rentabilidad

La pintura mineral sale a cuenta.

Lo barato puede salir muy caro, y precisamente en el ámbito de la construcción la calidad ha demostrado ser siempre la mejor solución y la más económica. Las pinturas minerales confieren funcionalidad y estética a las fachadas y las hacen más económicas de lo que parece.

 

A LARGO PLAZO, LA CALIDAD ES LA SOLUCIÓN MÁS BARATA

Los que piensan en la rentabilidad miran hacia el futuro. Porque solo el tiempo demuestra cuál es el coste de mantenimiento real. Cuanto más larga es la vida útil prevista, más importancia tiene este aspecto.

Dado que en el ámbito de la construcción no se piensa en términos anuales sino en decenios e incluso en generaciones, la rentabilidad aumenta con la vida útil de una inversión. Se trata de una operación sencilla que incluye también a la fachada: unos ciclos de renovación más largos protegen los fondos de reserva para reparaciones y los nervios de los implicados.

Por esa razón la elección del sistema de pinturas es un factor clave. Precisamente en este punto las pinturas minerales suponen un auténtico modelo de ahorro porque generan muy pocos gastos de mantenimiento y conservan sus propiedades funcionales y estéticas durante mucho tiempo.

Aunque las pinturas minerales de calidad cuesten un poco más, suponen solo una pequeña parte del coste total comparado con el de la mano de obra, y además contribuyen decisivamente a la calidad a largo plazo del edificio.

Construir con materiales baratos no vale la pena; invertir de forma inteligente, sí. Las pinturas minerales son modelos de ahorro con efectos a largo plazo.

 

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