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Optil

Restauro-Lasur

El encargo que me propusieron para la decoración de algunas habitaciones de la Possessión de Son Terrassa tenían como referencia los frescos del palacio de Seteais, en Sintra; queriendo recrear el ambiente del sigo XVIII, con diseños de ornamentos similares.
Era la habitación de invitados, su baño, y el comedor.
En la habitación, primeramente, dimos una mano de Optil blanco a todas las superficies (el techo era pladur, y las paredes tenían un acabado de cal). Con esta preparación se igualaron todas las superficies, para que respondieran igual.
Para todas las decoraciones posteriores, trabajé con Restauro-Lasur, aplicando Spezial-Fixativ a las zonas que tocan con el suelo, y los interiores de ventanas, para sellar y   proteger.
Para el techo, elegimos unas aguadas muy delicadas para crear espacio, como un cielo muy sutil en manchas, difuminando la pincelada hasta hacerla desaparecer.
Una franja de cenefa en tono oro, hace bajar el techo hasta unos 15cm de las paredes.
El color oro se aplicó en aguadas con mezclas de rojos y blancos dando una gran variedad de matices, que, con la luz del sol hacían unos tornasolados maravillosos.
Las paredes tienen unas veladuras de ocre amarillo y sobre ellas, se cubrió las paredes de rayas, separadas por 1cm, con variación de grosores (0,5cm, y 0,3cm), preparé varios matices de color salmón, y con diferente grado de carga, fui trazando cada raya a mano, ayudada al principio de una escuadra gigante de madera, que, desde el suelo, me permitía recorrer la superficie de la pared.
Para imitar un rodapié, el decorador me aconsejó hacer un estilo de marmoleado, pero con un aire pictórico, con manchas, alejándose de una severa imitación de mármol, y así lo hice, como si de un cuadro mío se tratase.
En el centro del techo, el decorador decidió colocar un ventilador, y como adorno, me propusieron realizar un rosetón. Localicé una foto donde aparecía en un techo precioso del palacio de Seteais, un enorme rosetón dorado con forma de paraguas; hice una interpretación, reduciendo el tamaño y dándole más importancia al adorno floral del centro, el resultado fue espectacular, la luz que entra de la ventana bañando las paredes de la habitación se encargaba de tornasolar los tonos oro, dándole una riqueza mayor de lo que hice.
Cuando estás en el centro del dormitorio y recorres las paredes girando sobre los pies, te das cuenta de la fragilidad y delicadeza que respiran las paredes, por la vibración de las rayas, ha sido una tarea de mucha paciencia, que tiene unos resultados magníficos.

En el baño de invitados, el techo está decorado en  tonos de cielo, más oscuros, en forma de manchas sin que se note la pincelada, las esquinas redondeadas ayudan a dar  sensación de espacio, delimitada también por la cenefa dorada, con motivos florales, decidí que los motivos fueran recordando las hojas y frutos del lladoner (almez), árbol que está rodeando los alrededores de la possessión, cada uno es diferente, no hay un patrón fijo, incluso las separaciones entre ellos tampoco son iguales, así se crea una sensación más rítmica.
Para las paredes, una vez preparadas con Optil blanco, para igualar también los diferentes materiales del techo (pladur, y el fino de cal), le di una aguada de verde veronés, utilizando un paño para extenderlo con diferentes intensidades. Sobre el verde suave, se cubrió totalmente de rayas toda la superficie, como en el dormitorio, y sobre éstas, una lluvia de rosas desperdigadas, como si un viento las esparciera desde la ventana. Las rosas están inspiradas en las que aparecen en la obra de Botticelli “el nacimiento de Venus", dando al espacio un ambiente muy renacentista.
Para el comedor, se eligió un techo con un ambiente de cielo muy pastel, con manchas grandes de tonos suaves y ligeros, y las paredes un verde uniforme tipo esmeralda, que daba a la sala una sensación de bosque y de frescor.


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